Un ciervo macho ha aparecido con las cuernas serradas en un coto privado de caza de Estalaya, en el término municipal de Cervera de Pisuerga. El animal conservaba intacto el resto del cuerpo: no faltaban la carne ni la cabeza, solo la cuerna, cortada con una sierra. El hallazgo se produjo el pasado fin de semana y coincide con el inicio de la berrea en la Montaña Palentina, las semanas en las que el ciervo luce la cuerna en su máximo desarrollo.
Los cazadores de la comarca vienen advirtiendo de que este tipo de episodios se repiten coincidiendo con el celo del ciervo, que se prolonga entre mediados de septiembre y finales de octubre. Denuncian que se producen de noche y que suponen un menoscabo del patrimonio natural de la zona.
Pérdida del patrimonio natural
Un macho abatido en plena berrea se retira del ciclo reproductor justo en el momento en que estaría cubriendo hembras, y el furtivismo selecciona precisamente los mejores ejemplares, los que dejarían más descendencia. La berrea es además un producto turístico de la comarca: la Casa del Parque de Cervera de Pisuerga orienta cada otoño sobre los puntos de observación y hay empresas autorizadas que trabajan estas semanas con visitantes llegados a escuchar a los ciervos.
Pérdidas económicas para el medio rural
En la Montaña Palentina buena parte del terreno cinegético son montes catalogados de utilidad pública y fincas de juntas vecinales. El aprovechamiento cinegético de esos terrenos se saca a subasta pública y lo que se recauda es un ingreso de la entidad local propietaria.
El precio que alguien está dispuesto a pagar por un aprovechamiento depende de las piezas que haya en el monte y del número de permisos que autorice el plan cinegético del coto. Cuando los mejores machos desaparecen el coto vale menos, y en la siguiente subasta se paga menos por él. El dinero que deja de entrar lo pierde el pueblo.
Una cuerna sin código no se puede vender de forma legal
Desde el 1 de abril de 2025, la Orden MAV/258/2025, de 12 de marzo, que regula el sistema de control telemático de capturas de caza mayor CAPTURCYL, obliga a comunicar cada pieza de caza mayor abatida mediante un código único de trazabilidad que la vincula con el cazador, la especie, la fecha, la hora y el terreno cinegético. La norma establece que «no se podrá mover la pieza ni independizar el trofeo del resto del animal hasta la comunicación de la captura». Afecta al ciervo, el jabalí, el gamo, el corzo, el rebeco, la cabra montés y el muflón.
Una cuerna serrada en el monte no tiene ese código. Sin él no puede acreditarse su procedencia, de modo que queda fuera del circuito oficial de homologación de trofeos y de cualquier venta legal. Le quedan dos salidas: una pared privada o el mercado negro de la cuerna como materia prima.
Qué se hace con una cuerna de ciervo
La cuerna no es un residuo. Es una materia prima con demanda internacional y varios destinos industriales, según el informe «Valorización tecnológica y comercial de las astas de ciervo» elaborado por la Fundación General CSIC.
El destino más conocido es la artesanía: mangos de cuchillo, botones, joyería, llaveros, lámparas, mobiliario y piezas decorativas. El que mueve más volumen es el de las mascotas, donde el asta dura se transforma en mordedores y juguetes dentales para perros que se venden sobre todo en Norteamérica y Europa.
A ellos se suman los suplementos nutracéuticos en polvo, cápsulas y extractos, la cosmética antiedad, que aprovecha el colágeno y los aminoácidos del extracto, y la harina de cuerno como fertilizante de liberación lenta.
Por encima de todos está el mercado asiático. El informe señala que China, Corea del Sur y, en menor medida, Japón «consumen grandes cantidades para preparados medicinales tradicionales».
El asta dura, la que luce el ciervo en berrea, se mueve en una horquilla de entre 20 y 30 euros el kilo para artesanía y el mercado de las mascotas, según el informe del CSIC.
Cien kilos robados en Zamora
Ese valor ha generado su propio circuito ilegal, y en Castilla y León hay casos recientes. El pasado 9 de mayo la Guardia Civil investigó a dos personas por el robo de unos cien kilos de cuernas de ciervo y gamo en fincas de las comarcas zamoranas de Sayago y Benavente.
A mayor escala, la Guardia Civil ha desarticulado organizaciones dedicadas al tráfico de cuernas en las operaciones Jamaica y Cervogues. En la segunda fueron detenidas siete personas por dar apariencia legal a la mercancía que enviaban a Hong Kong, para uso medicinal, y Estados Unidos y Canadá, para piensos y juguetes caninos.
Del expediente administrativo al juzgado
Cazar en un coto ajeno sin permiso de su titular es delito, y no una simple infracción administrativa, desde la reforma del artículo 335 del Código Penal: la pena va de la multa y la inhabilitación para cazar hasta dos años de prisión si se causan graves daños al patrimonio cinegético del coto, con decomiso de las piezas y de las armas empleadas.
Las penas se elevan un grado cuando los hechos afectan a un espacio natural protegido, y Cervera de Pisuerga es uno de los diez municipios incluidos total o parcialmente en el Parque Natural de Fuentes Carrionas y Fuente Cobre-Montaña Palentina.
Por la vía administrativa, la Ley de Caza de Castilla y León contempla multas que van de los 200 euros a los 100.000 según la gravedad de la infracción, más la indemnización al titular del coto por el valor del animal.
Entre 20 y 25 agentes del Seprona para toda la provincia
La vigilancia de la actividad cinegética recae en el Cuerpo de Agentes Medioambientales de la Junta de Castilla y León y en el Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) de la Guardia Civil. En la Montaña Palentina hay agentes del Seprona con base en el cuartel de Barruelo de Santullán, cuyo radio de actuación alcanza el término de Cervera de Pisuerga.
La Asociación Profesional Independientes de la Guardia Civil (IGC) y la Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC) cifraron en julio de 2025 la plantilla del Seprona en Palencia en entre 20 y 25 agentes. IGC advirtió de que más del 30% de los agentes supera los 50 años y describió «zonas inmensas sin posibilidad real de patrullaje frecuente».
Los expedientes por furtivismo, además, se resuelven despacio. El último caso conocido en la provincia, la muerte de dos corzos en un coto de Hornillos de Cerrato en mayo de 2023, se saldó con multas de 2.000 y 4.000 euros, la retirada de la licencia durante un año a uno de los cazadores y una indemnización de 10.000 euros al titular del coto. La resolución llegó en abril de 2026, casi tres años después de los hechos.
Avisos al Seprona
Cualquier persona que tenga información sobre este tipo de prácticas puede ponerla en conocimiento del Seprona a través del teléfono 062 de la Guardia Civil o en cualquier cuartel de la comarca. También pueden recibirla los Agentes Medioambientales de la Junta a través del Servicio Territorial de Medio Ambiente de Palencia.
Los avisos sobre disparos o luces nocturnas en el monte son, según reconocen los propios agentes, la principal vía por la que se detectan estos casos.
