Cazadores del Cerrato palentino alertan de la presencia de un Ford Ranger blanco que circula por cotos de caza de la zona sin tener permiso. Lo han visto en los términos de Antigüedad, Valdecañas de Cerrato, Herrera de Valdecañas y Hornillos de Cerrato, y temen que se trate de furtivismo.
Según relatan varios cazadores, el vehículo se deja ver al atardecer y por la noche. Aseguran que a sus ocupantes no parece importarles que los vean, ni los titulares de los cotos ni otros cazadores.
Varios de ellos lo han visto merodear por los cotos de esos municipios y están preocupados porque, a su juicio, no respeta los límites de los terrenos cinegéticos.
Un momento delicado
La preocupación llega cuando ya ha terminado la época de caza del ciervo y del corzo. De las especies de caza mayor, sigue abierto el periodo del gamo.
Cazar sin permiso es delito
Cazar sin autorización en un coto ajeno no es una simple infracción administrativa. El artículo 335.2 del Código Penal castiga a quien cace en terrenos públicos o privados de régimen cinegético especial sin el debido permiso de su titular. La pena es de multa de cuatro a ocho meses, inhabilitación especial para cazar de uno a tres años y retirada del derecho a llevar armas durante el mismo periodo.
Si la conducta causa un grave perjuicio a los recursos cinegéticos del coto, la pena sube a entre seis meses y dos años de prisión, y de dos a cinco años de inhabilitación para cazar.
Un daño económico para los pueblos
Los cazadores recuerdan que el furtivismo perjudica también a los ayuntamientos. Un coto con furtivismo pierde valor económico de cara a las próximas subastas de sus aprovechamientos cinegéticos, y esos ingresos son importantes para las arcas municipales.
Un golpe al medio natural
Pero lo que más subrayan es el daño al patrimonio medioambiental. Para los cazadores, el furtivismo es «nefasto» para el medio natural. Quien caza sin permiso no respeta las épocas ni los cupos establecidos para cada especie, y rompe el equilibrio que se busca con una caza ordenada y controlada. Esa gestión es la que permite conservar las poblaciones de fauna y mantener sanos los ecosistemas del Cerrato.
La caza regulada, recuerdan, se basa en reglas para que las especies se mantengan a largo plazo. El furtivismo se salta todas esas reglas y, además, perjudica a los cotos que cumplen la normativa y cuidan su territorio.
Los cazadores de la zona piden estar alerta y avisar a las autoridades si ven movimientos sospechosos.
