Un juzgado de instrucción de Palencia ha recibido una denuncia por un presunto intento de estafa cometido contra una empresa de la provincia. Los denunciantes sostienen que alguien manipuló el identificador de llamada para que en el teléfono del destinatario apareciera el número real de la compañía y, desde ahí, intentar hacerse con documentación económica. Los hechos ocurrieron el pasado 24 de agosto y la denuncia se presentó al día siguiente contra personas por el momento desconocidas.
Cómo funciona el engaño
El método descrito en la denuncia sigue un guion cada vez más habitual. El estafador llama a un proveedor habitual de la empresa a la que quiere suplantar. En la pantalla del receptor no aparece un número desconocido: aparece el fijo auténtico de las oficinas de esa empresa, gracias a una técnica conocida como spoofing telefónico, que permite falsear el número que se muestra en la llamada.
Con esa apariencia de autenticidad, quien llama se presenta como empleado de la compañía, da un nombre propio corriente y pregunta si hay alguna factura pendiente de cobro por un trabajo concreto. La referencia a ese trabajo real es la clave del engaño: demuestra que quien llama maneja información de la relación comercial entre ambas partes y desactiva las sospechas del interlocutor.
El paso final es la petición: que la factura se envíe a una dirección de correo electrónico que imita el nombre de la empresa, pero que no pertenece ni a ella ni a ninguna sociedad de su grupo. Con esa documentación en la mano —importes, conceptos, datos bancarios, identificación de proveedor y deudor— los autores pueden dar el siguiente paso, que consiste en alterar las instrucciones de pago y facilitar una cuenta controlada por ellos para desviar el dinero.
Un delito en grado de tentativa
En el caso denunciado en Palencia no consta que el proveedor llegara a enviar la factura ni que se produjera ningún pago. Aun así, la denuncia considera que los hechos podrían constituir un delito de estafa en grado de tentativa, porque el engaño ya se puso en marcha con actos dirigidos a conseguir esa información y, después, el dinero.
Entre las diligencias que se solicitan al juzgado figuran la identificación del operador que encaminó la llamada, la conservación de los datos técnicos del tráfico telefónico, la investigación del dominio y del proveedor de correo utilizados, y un oficio a las unidades policiales especializadas en ciberdelincuencia para comprobar si existen denuncias parecidas con el mismo correo, el mismo alias o el mismo modo de actuar.
Cómo protegerse
El Instituto Nacional de Ciberseguridad (INCIBE) advierte de que el número que aparece en la pantalla no es una garantía de identidad, porque puede falsificarse con herramientas al alcance de cualquiera. Su recomendación básica ante una llamada que pide facturas, datos bancarios o cambios en una forma de pago es sencilla: colgar y devolver la llamada al número que la empresa tenga registrado por sus propios medios, nunca al que aparece en la pantalla ni al que facilite el interlocutor. Verificar por un segundo canal cualquier cambio en los datos de pago y desconfiar de las peticiones que meten prisa completan las precauciones.
