La Dirección General de Tráfico (DGT) ha puesto en marcha una campaña especial de vigilancia del consumo de alcohol y drogas al volante que se prolongará hasta el domingo 19 de julio. Durante estos días, la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil, con el apoyo de las policías locales que se sumen, intensificará los controles en carreteras y vías urbanas de Castilla y León, comunidad donde la siniestralidad vial ligada al alcohol ha repuntado en los últimos años.
Los últimos datos disponibles, correspondientes a 2024, muestran que el alcohol estuvo presente en el 23% de los siniestros mortales registrados en Castilla y León, sobre un total de 109 accidentes en los que se realizó la prueba de alcoholemia. El número de siniestros mortales con el alcohol como factor concurrente aumentó un 14% respecto a 2023 y un 67% respecto a 2019.
La Memoria de hallazgos toxicológicos de 2024, del Instituto Nacional de Toxicología y Ciencias Forenses (INTCF), recoge que el 34,4% de los conductores fallecidos sometidos a autopsia y análisis toxicológico dio positivo en alcohol, y un 16,4% en drogas. En el 23% de esos casos la tasa de alcohol detectada superaba los 1,20 gramos por litro en sangre, muy por encima de los límites legales.
Voluntarios de ASPAYM, en los controles
La campaña cuenta también con la colaboración de la Federación Nacional de Lesionados Medulares y Otras Discapacidades Físicas (ASPAYM), que participa en las iniciativas de la DGT desde 2007 y que este año lo hace bajo el lema «Control con conciencia». Voluntarios con lesión medular, víctimas de accidentes de tráfico, acompañarán a los agentes en los puntos de control para trasladar directamente a los conductores retenidos las consecuencias de un siniestro. La presidenta de ASPAYM, Mayte Gallego, ha insistido en que el exceso de confianza al volante puede cambiar la vida en un instante.
Por su parte, Álvaro Gómez, director del Observatorio Nacional de Seguridad Vial de la DGT, ha recordado que la única tasa de alcohol segura al volante es la tasa cero. Como ejemplo, ha citado el caso de Suecia y Noruega, que en 1990 bajaron su límite legal a 0,1 mg/l en aire espirado y lograron reducir un 12% los accidentes con víctimas, un 8% los mortales y un 16% los casos de conducción bajo los efectos del alcohol.
Multiplicar el riesgo, incluso dentro de los límites legales
El alcohol aumenta el tiempo de reacción, provoca subestimación de la velocidad, problemas de visión y pérdida de coordinación. Con una tasa de 0,5 gramos por litro en sangre el riesgo de sufrir una colisión se duplica; con 0,8 g/l es cinco veces mayor, y con 1,5 g/l llega a ser hasta veinte veces más alto.
Conducir bajo los efectos del alcohol o las drogas puede acarrear sanciones administrativas de entre 500 y 1.000 euros y pérdida de puntos del carné, o, en los casos más graves, penas de prisión de tres a seis meses y la retirada del permiso de conducir de uno a cuatro años.




