El Palacio Episcopal de Palencia ha terminado la restauración de su cubierta y de parte de sus fachadas tras quince meses de obras. La intervención resuelve el principal problema del edificio y lo deja preparado para su futuro uso cultural.
El obispo de Palencia, Mikel Garciandía, presentó los trabajos junto a los arquitectos responsables, Ignacio Vela y Florentino Díez.
Una cubierta en mal estado sobre el archivo histórico
La techumbre era la mayor urgencia: bajo ella se encuentra el archivo histórico de la Diócesis. Los arquitectos explicaron que la cubierta presentaba humedades, pudrición y ataques de xilófagos.
La actuación ha supuesto la sustitución completa de la estructura del tejado, que se ha dejado diáfana para no condicionar los usos futuros del espacio. «El objetivo era no condicionar el futuro inmediato hacia un gran museo», señaló Vela.
También se han limpiado y recuperado las fachadas laterales, donde han aflorado elementos históricos que estaban ocultos, como antiguos huecos de paso y ventanas.
La reforma ha incluido además mejoras contra incendios: extintores, sistemas de detección y compartimentación del espacio para frenar la propagación del fuego, una cuestión clave en un edificio con mucha estructura de madera.
Un plan a diez o veinte años
Garciandía avanzó que la Diócesis trabaja en un planteamiento a diez o veinte años para dar un uso homogéneo y complementario a sus grandes edificios patrimoniales.
Entre las líneas previstas está la ampliación y mejora del Museo Diocesano, cuyas piezas están hoy concentradas en muy poco espacio, y potenciar la pinacoteca.
